Barrios por Memoria y Justicia

Detenida-desaparecida el 13/11/1976

Rosa fue llevada de su domicilio, en Ramírez de Velazco 215. Era médica y psicoanalista. Trabajaba como psiquiatra en el Hospital de Lanús. Tenía 42 años. Estaba divorciada y tenía una hija, Andrea Bleichmar, de 15 años que viajó especialmente desde los Estados Unidos, donde reside, para la colocación de la baldosa. Este acto se realizó el 30/03/2014.

Andrea Bleichmar, hija de Rosa, viajó especialmente desde Estados Unidos, donde reside, para colocar la baldosa por su madre.

El semanario Preguntas, de Derechos Humanos, en aquel momento publicó esta nota:

Rosa Mitnik volvió a su barrio

La media mañana parecía fresca, como acunada por la primavera. En el café ubicado justo frente al edificio de Ramírez de Velazco 215, Andrea toma un café con unos amigos. Mira el reloj y ve como la hora se acerca. Los viejos compañeros llegan hasta el lugar. Son un puñado de viejos y adultos mezclados con algunos jóvenes treintañeros. Todos se convocan para colocar una baldosa fabricada 28 días antes en el cercano Parque Los Andes, entre los barrios de Chacarita y Villa Crespo.

En un acto improvisado fijan la baldosa con el nombre de Rosa Mitnik secuestrada el 13 de noviembre de 1976 mientras cuidaba un bebé. Era psicoanalista y tenía 42 años cuando una patota del terrorismo de Estado se la llevó a la ESMA de donde nuca más salió o por lo menos nada más se supo de ella.

El 2 de agosto esta misma gente fabricó la baldosa de Barrios por Memoria  y Justicia y a pedido de su hija Andrea, agregaron “Rosa Mitnik – Mujer solidaria”. El sábado 30 de agosto, día internacional del Detenido Desaparecido, fijaron la baldosa en la vereda de la casa en la que vivió los últimos años hasta noviembre de 1976.

El grupo llama la atención y la curiosidad de los vecinos y de quienes pasan cerca del mediodía por esa enrevesada calle de la ciudad de Buenos Aires. Una vecina dice que se acuerda de Rosa y su andar por el barrio.  Otra recuerda como cantaba Andrea mientras su mamá, Rosa, la bañaba. Un desubicado pasa entre la gente y lanza una frase de otros tiempos: “estos comunistas…”

El gentío se reúne y pide el micrófono para aportar su granito de memoria casi 38 años después. Andrea se exilió en Francia y ahora está de vuelta en el barrio. Todos están emocionados aunque sólo algunos lo muestren en sus ojos rojos y mojados. Desde una ventana, la foto grande de Rosa observa. Y se siente felíz de volver al barrio de su vida y encontrarse con tantos amigos, todos juntos recordándola. Decide entonces que ya nadie la va a llevar de su casa en Ramírez de Velazco 215. Y se queda charlando en la vereda para siempre.

Foto de Rosa en su legajo estudiantil en la Facultad de Medicina.
Rosa con su hija Andrea cuando era bebé.

By BxMJ

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