Barrios por Memoria y Justicia

Detenida-desaparecida el 22/12/1976

Asesinado el 22/12/1976

Miguel Domingo Zavala Rodríguez, que fuera diputado nacional peronista y miembro de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), fue interceptado y asesinado por integrantes del G.T. 3.3/2, comandados por el teniente Pernías. Posteriormente, fue llevado a la ESMA. Su muerte fue caratulada como producida por “heridas múltiples de bala (tal como consta en el certificado de defunción expedido el 28 de diciembre de 1976) cuando su cuerpo fue entregado. Nació el 8 de julio de 1940 en San Luis, pero con su familia se radicó en Azul, provincia de Buenos Aires. Provenía de una familia patricia. Su tío, Miguel Ángel Zavala Ortiz, fue un importante político radical. Entre 1955 y 1971, Zavala Rodríguez residió en La Plata y allí se recibió de bachiller y abogado. Como militante político estuvo en la Unión Cívica Radical Intransigente (UCRI) y de allí pasó al peronismo, y al sumarse a las acciones de la segunda Resistencia Peronista, a partir de 1958 abrazó la causa del Peronismo Revolucionario. Aportó con su profesión y su militancia a la CGT de los Argentinos, enfrentada a la dictadura de Onganía. Militante de las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), el 23 de abril de 1969 fue apresado y torturado, conjuntamente con Carlos Caride luego de un enfrentamiento. En 1975 fue uno de los fundadores, con el “Negro” Andrés Framini, del Partido Peronista Auténtico. Antes fue diputado nacional por el peronismo a través del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) pero, debido a la traición de los sectores ortodoxos, “El Colorado” Zavala Rodríguez formó un minibloque junto a su compañero Leonardo Bettanin: ambos venían de la Juventud Peronista, ambos eran Montoneros. Producido el golpe militar, siguió su lucha desde la clandestinidad. El 22 de diciembre de 1976, llevaba a una de sus pequeñas hijas consigo. Caminaba por la calle Lambaré cuando fue interceptado. Apartó a su hija de la línea de fuego. Tenía muy claro que en su condición de secretario político de Montoneros no podía ni debía caer con vida. Lo acribillaron a balazos. En el momento de su muerte tenía 36 años. En el mismo operativo represivo se llevaron a su compañera Olga Irma Cañueto, quien nunca más apareció con vida. En 2003, apareció un recordatorio para ambos firmado por Cristina, María Carmen, Susy y Hugo. Decía así: “A pesar de la violencia, del temor y del silencio; a pesar del intento de arrasarnos como generación, como país y como pueblo, no lograron borrarnos la memoria y el sentido. Por eso Ustedes están con nosotros: presentes, enteros, inalterables y son nuestra bandera e inspiran nuestra lucha”.

Olga Irma Cañueto, nacida el 8 de septiembre de 1949, militaba en la Juventud Peronista y era profesora de Ciencias de la Educación. Fue secuestrada el 22 de diciembre de 1976, mientras hacía compras junto a sus dos hijas -Yamila y Jimena, de dos y cuatro años de edad, respectivamente- en Corrientes y Lambaré. Posteriormente, fue conducida a la Escuela de Mecánica de la Armada. Al día de la fecha, permanece desaparecida.

Miguel (“el Colorado”) y Olga (“Moris”) estaban casados y tenían dos hijas, Yamila y Jimena. Después del asesinato de su papá, las hermanas Zabala Rodríguez fueron llevadas a una comisaría y más tarde al Instituto de Menores Riglos, en la localidad de Moreno. Estuvieron ahí hasta el 11 de marzo de 1977. “No tengo registro de lo que pasó esos tres meses, aunque estará en algún lugar de mi mente”, dijo Yamila al tribunal. No es la primera vez que declara en juicios de lesa humanidad, ya lo hizo en 2009 en la causa donde se juzgó al general Jorge Carlos Olivera Róvere (máxima autoridad militar en Capital Federal en 1976) y a otros cuatro jefes de las diferentes áreas en las que se dividía la ciudad.

Yamila y Jimena Zavala Rodríguez junto al ex canciller Jorge Taiana, en la confección de la baldosa.

Manifestó Yamila Zavala Rodríguez:

Las víctimas en esta causa son mi padre Miguel Domingo Zavala Rodríguez, alias “El Colorado”, mi madre Olga Cañueto y mi tía Julia, que es hermana de mi papá. El día en que matan a mi padre y desaparecen a mi mamá fue el 22 de diciembre de 1976 en Lambaré y Corrientes. Yo estaba próxima a cumplir 4 años, mi hermana 2 años y medio. Íbamos con mi hermana y mi mamá a hacer compras. En la calle venía de frente mi papá Miguel, vienen autos, cruzan. En ese episodio asesinan a mi padre. Mi hermana y yo quedamos ahí. Se llevan a mi mamá de los pelos. Nosotros quedamos ahí con Jimena. Eso fue a la tardecita. El 26 de diciembre salieron grandes titulares sobre el episodio en La Razón, Clarín y La Nación: que había caído el delincuente subversivo ex diputado nacional Miguel Zavala Rodríguez. Eso también lo pude corroborar. Uno va construyendo su historia a medida que va creciendo. Fui a la hemeroteca a buscar los diarios de ese momento. Toda la información de ese momento es de los diarios que mencioné. El terrorismo de Estado fraguaba los enfrentamientos. Con respecto a Julita, mi tía, desapareció en noviembre del 78, era la hermana de Miguel. Le tenía una gran admiración. Ella pasó por El Olimpo, fue llevada después a la ESMA. Respecto a mi mamá tengo entendido que fue llevada a la ESMA. El recuerdo que tengo es que las personas que agarran a mi mamá de los pelos estaban de civil y con armas.

Cuando se llevaron a mi mamá, no sé cuánto tiempo pasó que nos fueron a buscar, alrededor de las 2 de la madrugada, por testimonios de vecinos. Nos llevaron a una comisaría y de ahí al Instituto Riglos en la localidad de Moreno. En este instituto no tengo recuerdo hasta el 11 de marzo de 1977. Hasta el 11 de marzo no tengo registros. Mi tío, Jorge Zavala, ya fallecido, era conocido de un abogado, Florencio Varela. En silencio se encontró con mi tío Jorge y en ese café con un papelito escribió Riglos y así fue la forma en que pudieron encontrarnos. Incluso hay una nota que hizo Florencio Varela en la revista Justicia Militar, estaba en la causa Plan Sistemático también. Manifiesta que no había un plan sistemático de robo de menores, dice que tiene una anécdota. Éramos mi hermana y yo. Habla de un varón, se confunde o hace que se confunde. Plantea que fue partícipe de esa información que está en el legajo de minoridad. Lo que plantea es que fue muy natural la entrega. La esposa de mi tío dijo que había sido de esta forma. El testimonio de esta revista también lo tengo. Con el tema legajos, cuando declaré en otro juicio por mi mamá quería ver qué documentación había y pude pedir lo relacionado con nosotros de la asistente social, que ahora falleció. Pero esos legajos están. En ese legajo la asistente social dijo que mi madre se había fugado, que estábamos abandonadas.

Con respecto a la militancia de mis viejos, muchos compañeros sobrevivientes me cuentan sobre él. Mi papá había estado preso en Devoto en el 69. Se hace mediática la situación para que no puedan matarlo. Mi papá fue abogado de la CGT de los Trabajadores. Después estuvo en la lista de las elecciones del 73 de Diputados. No entró en el primer momento pero cuando renunciaron ocho diputados, mi papá asumió la banca de la Provincia de Buenos Aires. Estaba Armando Croatto (caso Nº 470) también entre esos diputados que asumen. Juran por la compañera Evita y los caídos por la liberación nacional. Estuvo en la Cámara hasta septiembre de 1974, cuando renunció a la banca de diputado, hizo una renuncia muy fuerte dirigida al Ejecutivo y al Parlamento, por todo lo que estaba pasando: asesinatos, desapariciones, secuestros. Cuando asumieron fueron por las listas del FREJULI pero hicieron bloque aparte de la Juventud Peronista. Mi papá fue uno de los fundadores del Partido Peronista Auténtico junto con Norberto Habberger, Lizaso, Pablo Long, partido que se había consolidado con elecciones de distintos distritos. Después fue proscripto en diciembre de 1975.

La pareja Zavala Rodríguez-Cañueto.

El cuerpo de mi papá, por gestiones de mi tío, y por gestiones de mi tío Eduardo también, que hablaron con el I Cuerpo o no sé quién, lo entregaron con la condición de que no hiciéramos ningún velorio. No intervino ninguna autoridad judicial en la entrega y tampoco con lo nuestro, era la Justicia Militar. Como nos encontraron hay un pedido de tutela de mi abuela Maruca. Dice que estamos a disposición, que estábamos bajo el I Cuerpo del Ejército y a disposición de la Justicia Militar.

De la casa en la que vivían se llevaron todo, todo lo que había. Estábamos ahí hacía unos meses. A Julita también cuando fueron en el 78 le llevaron todo del interior de la casa. Por algún testimonio de sobrevivientes en la ESMA había revistas que tal vez tendría mi padre en su momento.

Con respecto a mi mamá nunca hubo respuesta sobre dónde estaba. Hicieron muchos reclamos en el Ministerio del Interior, con Albano Harguindeguy, a la mujer de Videla, cualquier tipo de acción para tener una respuesta. Muchos hábeas corpus todos detallados en los legajos de la CONADEP. Mi abuelo fue a ver a Graselli. Hacía gesto de yo no sé nada, no sé nada y no puedo hacer nada.

Mi mamá fue hija única. Estudió en Mar del Plata Ciencias de la Educación. Se recibió a los 22 años. El último año dio 12 materias. Pedí los analíticos. Mi vieja había dado estas 12 materias en un año como me había dicho mi abuelo. Una alumna de mi mama me dijo: “Tu mamá, cuando la tuve de profesora, me cambió la cabeza”. Mi mamá militaba en la Juventud Peronista.

Fuimos a vivir un toque a lo de mi abuela paterna. Después me criaron mis abuelos maternos, Olga y Félix Cañueto, que tenían más de 60 y 70 años. Fue un desafío importante. Mis abuelos me criaron de manera muy linda pese a todo el contexto. Nosotras pudimos estudiar, hacer nuestra familia. Dentro del marco de haber estado en ese momento, de decir: “No puedo creer que eso me pasó”, algo positivo es que uno fue partícipe.

El 17 de febrero de 2018, se colocó una baldosa en homenaje a Olga y Miguel en Lambaré 1042, frente a la casa donde vivieron.

La hija mayor de Olga y Miguel habla en el acto de colocación.

By BxMJ

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