En la ciudad de Santiago de Chile existe un espacio de memoria que es conocido por la dirección donde está ubicado, Londres 38 en el barrio residencial París-Londres. Se trata de un edificio construido en 1925 para uso residencial, que en 1970 fue adquirido por el Partido Socialista para ser utilizado como sede de la Seccional de la Octava Comuna de esta organización; luego del golpe de estado del Gral. Pinochet en 1973, la tristemente conocida DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) lo ocupó y lo utilizó para sus actividades de persecución, secuestros, torturas y muertes hasta 1975, cuando lo abandonó. La DINA fue creada en noviembre de 1973, si bien su existencia fue formalizada recién el 14 de junio de 1974, mediante el Decreto Ley 521. El oficial de ejército, designado a cargo del organismo, fue el teniente coronel Manuel Contreras Sepúlveda quien respondía directamente a Augusto Pinochet.
Este fue uno de los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio (CCDTE). De acuerdo con la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura (2004), se registraron 1.132 centros de este tipo en Chile. Por ellos pasaron 38.2542 personas: 3.185 permanecen como casos de desaparición y/o ejecución. Durante y después de su mandato, los miembros del gobierno pinochetista destruyeron la mayor parte de esos CCDTE; por ello, entre otras razones, pocos de estos se han rescatado como museos o sitios de la memoria, siendo algunos Villa Grimaldi, Colonia Dignidad, Clínica Santa Lucía, José Domingo Cañas y Londres 38.

Posteriormente, el 29 de noviembre de 1978, el edificio fue transferido gratuitamente al Instituto O’Higginiano mediante el Decreto Supremo 964, firmado por Augusto Pinochet, y fue en esa época que el número 38 fue cambiado por el 40. Este Instituto es una organización vinculada al Ejército de Chile que fue presidido durante décadas por el general retirado Washington Carrasco, de activa participación en la represión llevada a cabo después del Golpe Militar de 1973, en la región del Bio-Bio. A mediados de 2006, Carrasco fue reemplazado por Carlos Aguirre.
Ya en 1974, aparecieron las primeras denuncias de sobrevivientes y familiares de los prisioneros. Posteriormente, a lo largo de las décadas de 1980 y 1990 se produjeron diversas manifestaciones en el marco de las luchas por verdad y justicia, que incluyeron la toma del inmueble por parte de un grupo de jóvenes, algunos de ellos hijos e hijas de víctimas del terrorismo de Estado. En los años noventa se llegaron a realizar en el lugar peritajes y hasta la reconstrucción de una escena, en el marco de las causas por la detención y desaparición de Manuel Carreño Navarro e Iván Carreño Olivares, y la de Alfonso Chanfreau.
En esos años surgió el llamado “Colectivo Londres 38”, que consiguió que el Consejo de Monumentos Nacionales declarara al edificio Monumento Nacional en la categoría de Monumento Histórico. El objetivo de esto fue, como en tantos otros casos y después de tantos procesos históricos, marcar, hacer visible en la sociedad y en el espacio público este lugar y la historia asociada, para contribuir a la recuperación de la memoria y, junto con ello, proteger el lugar de la venta o destrucción, tal como ya había sucedido con otros ex centros de detención y tortura.

El “Colectivo Londres 38” tuvo además otras iniciativas como la de construir un memorial, armar un archivo oral en formato audiovisual y crear un sitio web. El archivo se inició con los testimonios de 23 familiares y víctimas sobrevivientes. Otra iniciativa que se pudo plasmar fue la del “Colectivo 119” que logró la publicación de una lista de las 119 personas que pasaron por Londres 38, en el marco de un operativo que se hizo famoso en esa etapa de la dictadura.
Pese a los avances conseguidos, los militantes de Derechos Humanos debieron salir a hacer un llamamiento público en febrero de 2006 para impedir la subasta del predio pretendida por el Instituto O’Higginiano que buscaba que el Estado recuperara el inmueble y su gestión. El pretendido remate se suspendió debido a las trabas que su reciente condición de Monumento Histórico imponía, a las denuncias realizadas y a las movilizaciones efectuadas semanalmente.
En agosto de 2007, el inmueble fue recuperado por el Estado a través de una permuta gestionada bajo el gobierno de Michelle Bachelet. En diciembre del mismo año, el Instituto O’Higginiano abandonó Londres 38, produciéndose el primer ingreso masivo a la casa. Los siguientes hitos fueron la realización de un homenaje y ceremonia ecuménica organizada por el Colectivo 119, Familiares y amigos, el 22 de enero de 2008; y la primera apertura masiva del lugar con motivo del Día del Patrimonio Cultural, cuando se recibieron 1.300 visitantes. Pese a este éxito, al no tomarse decisiones sobre su futuro, el edificio comenzó a deteriorarse, llegando incluso a derrumbarse uno de sus muros. Finalmente, en julio de 2008 dio comienzo la construcción del Memorial, gracias al trabajo de los arquitectos Macarena Paz Silva Bustón, Fernanda Rojas Vallejos, Heike Höpfner y Pablo Moraga, inaugurado en octubre de ese mismo año.

En la vereda frente a Londres 38, se dispusieron 94 placas de hierro fundido grabadas con los nombres de las personas ejecutadas o detenidas y desaparecidas que pasaron por dicho inmueble, incluyendo la edad y militancia en los casos en que esto último se conoce. En un intento de ocultamiento de lo sucedido, se había cambiado el número de la casa, que había pasado a ser el 40. Como un símbolo de la devolución de la identidad del lugar, se volvió a colocar el número 38. Asimismo, se decidió que el nombre que tendría el sitio, como Monumento Nacional, sería “Londres 38, espacio de memorias”.
De esta manera comenzó a gestionarse un nuevo sitio de la memoria, mediante el trabajo mancomunado en una Mesa de Trabajo del Colectivo 119, Familiares y compañeros, el Colectivo Londres 38 y Memoria 119.
Sus actividades se pueden sintetizar en: desarrollo de peritajes arqueológicos forenses; investigación histórica y edición de publicaciones; incremento del archivo digital; realización de actividades conjuntas con otros actores sociales y culturales; y consolidación de un sistema y metodologías de trabajo participativo con los más de veinte mil visitantes que acuden anualmente a Londres 38.
Volviendo a la trágica historia que hizo conocido a este sitio, se sabe que en la jerga militar se lo denominaba el Cuartel Yucatán; era un centro de detención que constituía el primer eslabón de una cadena de recintos de reclusión ubicados en la Región Metropolitana, que incluyó a otros tres centros clandestinos (Villa Grimaldi, José Domingo Cañas y el recinto ubicado en calle Irán 3037), utilizados por la DINA en su ofensiva represiva en contra del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), primero, y de otras organizaciones de la izquierda chilena, como el Partido Socialista (PS) y el Partido Comunista (PC), más tarde.
En diez meses, en esos cuatro principales recintos clandestinos fueron hechos desaparecer y/o ejecutados más de 219 prisioneros, en su mayor parte miembros del MIR, cifra equivalente al 40 por ciento de las estructuras de esa organización existentes al comienzo de 1974 en Santiago. Esta fue una de las ofensivas represivas más intensas de la DINA. De hecho nunca antes, ni después, durante los diecisiete años de la dictadura militar, fueron hechas desaparecer y/o ejecutadas tantas personas en la Región Metropolitana, en una sola campaña represiva, como queda claro al comparar estas cifras con las de las campañas en contra de la izquierda en su conjunto desde el 11 de septiembre hasta el 30 de octubre de 1973, y la realizada en contra del Partido Comunista desde fines de 1975 hasta fines de 1976.
Gran cantidad de personas detenidas pasó por este recinto. A finales de 1974, y al entrar en funciones los locales de José Domingo Cañas y Villa Grimaldi, fue cerrado y sus prisioneros repartidos entre los demás recintos secretos de detención. Se calcula que cerca de 1.100 personas pasaron por este recinto, y que en su interior se ejecutó a 81 hombres y 13 mujeres, dos de las cuales estaban embarazadas. En su inmensa mayoría eran jóvenes: 80 de ellos aún no habían cumplido los 30 años (de los cuales 38 tenían menos de 25 años y 12 eran menores de 20 años). En cuanto a su militancia partidaria, 64 eran militantes del MIR, 17 eran militantes del PC, 7 eran militantes del PS y 6 carecían de militancia reconocida. De estos 94 detenidos desaparecidos y/o ejecutados en Londres Nº 38, 47 integran la lista de los 119 vinculada con la llamada Operación Colombo.
Los detenidos denominaron a este lugar el “Palacio de la Risa” o “Casa de las Campanas”, pues desde el interior escuchaban las campanas de la vecina Iglesia de San Francisco. También le denominaron La Silla: “por la forma en que se mantenía a los detenidos, con los ojos vendados, amarrados de pies y manos, sentados en una silla día y noche”.
La DINA, la Operación Cóndor y la posibilidad de acción internacional de ambas nos hablan de una geopolítica de control más allá del territorio nacional. El Informe Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (o Informe Rettig) expone que, durante los 17 años de dictadura, la DINA y la posterior CNI (Central Nacional de Informaciones), en coordinación con otros organismos extranjeros, mató a 47 chilenos exiliados a lo largo de América Latina; al ex comandante en jefe del ejército chileno (gobierno de Allende), Carlos Prats, y a su esposa, Sofía Cuthbert, el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires; al ex ministro de Estado (gobierno de Allende), Orlando Letelier y a su acompañante, Ronnie Moffit, el 21 de septiembre de 1976 en Washington (caso que tuvo resonancia en casi todo el mundo).