Una forma de dejar “huellas” o “marcas” de la memoria histórica del siglo XX europeo ha sido el monumento conmemorativo ideado por el cineasta húngaro Can Togay en la ciudad de Budapest para homenajear a los judíos asesinados a orillas del río Danubio por los milicianos húngaros fascistas del Partido de la Cruz Flechada (nyillas), durante la Segunda Guerra Mundial.
Estos ciudadanos fueron llevados a orillas del famoso Danubio, obligados a quitarse sus zapatos, dado que estos podían tener un valor de venta en el mercado, y fueron fusilados de forma tal que sus cuerpos cayeran al agua y fueran arrastrados por la corriente.
Este monumento se encuentra en el lado Pest del Paseo del Danubio, justo alineado con lo que sería la continuación de la calle Zoltan. Está a unos 300 m del Parlamento húngaro, cerca de la Academia Húgara de Ciencias y entre las plazas Roosevelt y Kossuth. Desde allí también se pueden vislumbrar el Bastión de los Pescadores, el Palacio y el Puente de las Cadenas.

Se le encargó al escultor Pauer Gyula la composición titulada Zapatos en la orilla del Danubio o Cipők a Duna-parton (en húngaro). El artista creó sesenta pares de zapatos de hierro imitando los modelos de la época que están sujetos al terraplén de piedra. Los hay de hombre, de mujer y de niños. Detrás de ellos se levantó un banco, también de piedra, de 40 m de largo y 70 cm de alto. A lo largo de ese recorrido se yerguen tres carteles de hierro fundido que contienen un texto en tres idiomas, húngaro, inglés y hebreo, cuya traducción al castellano es: “A la memoria de las víctimas fusiladas en el Danubio por milicianos de la Cruz Flechada en 1944-1945”. El monumento se inauguró el 16 de abril de 2005.
Fueron 3.500 las personas fusiladas en esos años, 800 de las cuales eran judías. Pero esta siniestra policía húngara en esos dos años se llevó alrededor de 20.000 judíos del ghetto de Budapest, que conformaban la población judía de la ciudad, si bien se calcula que a partir de la entrada de los nazis a Hungría y en tan solo dos meses, entre mayo y julio de 1944, fueron 450.000 los judíos de todo el territorio húngaro que fueron deportados al campo de concentración de Auschwitz, hasta que en 1945 las fuerzas soviéticas entraron en Budapest y la liberaron. El brutal Partido de la Cruz Flechada, una organización fascista y antisemita, fue creada por un nazi, Ferenc Szálasi, a quien los invasores nazis le entregaron el poder.

Al igual que nos ha sucedido, y más de una vez, con nuestras baldosas, este monumento también sufrió vandalizaciones. Así, en setiembre de 2014, el periódico israelí Ha’aretz informó del robo de varios zapatos de bronce del monumento al Holocausto del Danubio, citando al Budapest Beacon.
Este monumento se puede visitar de martes a domingos, de 10 a 18 hs., con entrada en 39 Páva St. Además cuenta con un Centro Memorial del Holocausto de Budapest, con una exposición permanente titulada “De la privación de derechos al genocidio” donde se narra la historia de los judíos del ghetto de Budapest. Para quien desee visitarlo, se puede llegar en metro con la línea M2 en la estación Kossuth Lajos tér, o usar el ferry, con sus líneas D2 y D11.
