Perón Viscay, Jorge Luis
Detenido-desaparecido el 20/06/1977
Ainie Rojas, Cherif Omar
Detenido-desaparecido el 11/09/1977




Estos dos jóvenes tuvieron en común haber pasado por las aulas de la Escuela Técnica Nº 35, Districto Escolar Nº 8, “Ing. Ernesto Latzina”, del barrio de Villa Devoto, donde toda la comunidad educativa los homenajeó el 22 de marzo de 2016 con una baldosa.
Jorge trabajaba en la Caja Nacional de Ahorro y Seguro cuando fue secuestrado de su casa. Tenía 25 años y estudiaba en la Universidad Tecnológica. No se pudieron rastrear evidencias de su paso por ningún Centro Clandestino de Detención.Jorge Luis Franceschelli, un amigo de infancia, dejó estas palabras:
Segundo o tercer grado con la maestra Irene Reyes. Jorge está parado adelante a la izquierda con zapatos blancos. Conocí a Jorge en los años de la infancia cuando hicimos la primaria en la escuela Martina S. de Gurruchaga a metros de las avenidas Independencia y Boedo. Recuerdo que él también vivía a metros de esa esquina en un departamento sobre la Academia Pitman (cerca de una lechería de La Vascongada) junto a su papá que era bancario, su mamá y una hermana.
En esos años y en ese contexto de barrio solíamos pasar muchas tardes andando en bicicleta en la vereda de Boedo sobre el cine Cuyo y a veces como una aventura tomábamos por la calle Estados Unidos hasta la iglesia Santa Cruz y volvíamos, siempre por la vereda y bajando en las esquinas, era un barrio de Boedo empedrado con ruido de tranvías y vecinos que se conocían, solíamos festejar el carnaval y volver empapados junto a otros compañeros de la escuela y el barrio, veíamos en casa a Piluso y Coquito por televisión y más de una vez con Jorge lo esperábamos a Coquito en persona en la esquina de Maza y Estados Unidos donde solía ir siempre en un Kaiser Carabela negro.
Luego nos hicimos socios del club San Lorenzo, el histórico en Av. La Plata, donde íbamos a la pileta en las vacaciones de verano; cómo nos divertíamos! Entrábamos a la pileta de los chicos y nos pasábamos a la profunda donde iban los grandes, y en alguna oportunidad, cuando limpiaban la pileta en San Lorenzo nos íbamos a la del Parque Chacabuco, pero era más lejos; teníamos un álbum de figuritas de jugadores de fútbol donde las difíciles eran Resuchi y Oster.
Jorge andaba siempre impecable en su manera de vestir, usaba chombas y remeras, siempre peinado para atrás con fijador, las malas palabras no estaban en su lenguaje, muy estudioso, de sonrisa contagiosa y mirada limpia.
Terminada la primaria no nos volvimos a ver, él se mudó al barrio de Floresta y yo me fui a estudiar a la ciudad de Santa Fe donde cursé el secundario y parte de la facultad. Tampoco estuve ajeno a las circunstancias políticas de los 70; cuando se publicó el Nunca Más buscando saber de algunos compañeros de Santa Fe encuentro su nombre entre los desaparecidos. No lo podía creer… Cuántas preguntas se cruzaron.
Quienes te desaparecieron no pudieron borrar la memoria, se olvidaron que lo eterno se fortalece en silencio con memoria y por eso todos están Vivos en la llama que nos ilumina el camino que Jóvenes como Jorge y tantos otros nos mostraron, nada fue en vano. Gracias a ellos hoy heredamos esta libertad y esta democracia. Que las generaciones que nos sucedan sepan que hubo otro tiempo con muchos nombres como el de Jorge que dejaron su vida para que hoy podamos opinar distinto y elegir.
Mi más profundo silencio de respeto en recuerdo a tu vida y en homenaje a tu memoria.

Cherif fue el fundador de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) en el colegio industrial. Luego estudió química y también militó en la JUP de su facultad. Fue secuestrado cuando se dirigía a Quilmes a presenciar un partido de fútbol de su cuadro, Vélez Sarsfield. Cristina Rojas, su mamá, fue una activa participante de las Madres de Plaza de Mayo. Falleció el 26 de mayo, dos meses después de estar presente en la colocación de la baldosa.
En este caso para mí esta no es una historia más, es la historia de un queridísimo amigo, además de compañero de militancia; con el “Chato”, “Tito” o el “Chileno”, creamos la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) y el Centro de Estudiantes en la ENET N° 35 Ing. Eduardo Latzina de Villa Devoto (este último con otros compañeros), viajamos a Mendoza y Miramar de vacaciones, íbamos a las peñas, al cine, etc., etc., etc.
Seguimos militando en la JUP, hasta que un día 11 de septiembre de 1977, yendo a la cancha a ver a su querido Vélez Sarsfield, lo desaparecen en Quilmes. Al día siguiente efectivos de las FF.AA. allanaron su domicilio, presentándose con su cédula de identidad y secuestrando a su hermano, quien por suerte apareció.
Teníamos una cita semanal los sábados en un bar que no recuerdo; durante dos sábados concurrí al mismo y recién en 1983, en una Marcha de la Resistencia de Madres de Plaza de Mayo, vi su foto llevada por una mujer con pañuelo blanco. Me acerqué, me presenté y nos abrazamos y lloramos durante mucho tiempo; ella era Cristina Rojas, su madre, integrante de la organización desde la desaparición de su hijo.



